Una vez que ya no podemos hacernos de la vista gorda ante un: «Mamá, ¿podemos tener un perro?» entonces tendremos que enfrentar a nuestro hijo porque si hay algo que no va a olvidar nunca es dicha pregunta, porque no es lo mismo que te pida una pistola nerf. Ante ello, no hay que precipitarse y se debe ponderar de la mejor forma las ventajas y también los inconvenientes.

 

Como un perro no se trata de un juguete para niño, es mucho lo que hay que considerar al enfrentarse a la decisión de tener un perro. Si bien hay referencia de los múltiples beneficios que conlleva tener un perro para los niños pequeños y estos van desde los socioeducativos, hasta beneficios para la salud, también hay efectos contraproducentes. No obstante, conscientes de que un pero no es un juguete, y las 

perreras saturadas lo avalan, hay que tomar en cuenta de que es una responsabilidad que nos quitará mucho tiempo al menos durante la próxima década. 

 

Consejos para tener un perro bien educado

 

Elegir minuciosamente la raza del perro: antes de tomar la decisión de ir a un criadero o adoptar, debemos saber qué raza de perro es la que se ajusta a nuestras necesidades. Para ello hay que considerar: temperamento de la raza; tamaño, gastos, pelo del perro, nuestro estilo de vida, entre otros. 

 

Desarrollar una educación bidireccional perro – niños: es importante tanto educar al perro, como al niño en lo que puede o no hacer con su amigo de cuatro patas. Entre las reglas básicas se encuentran: ni el perro puede morder, desobedecer o gruñir, ni el niño debe molestarle cuando come, pegarle en el hocico sin motivo o montarle como si fuera un caballo, aunque resulte muy tentador cuando se tiene un perro grande.

 

El cachorro debe socializar: durante los primeros tres meses de vida del cachorro resulta clave enseñarles a relacionarse con niños y también con otros perros, sobre todo cuando se trata de algunas razas que por tamaño o temperamento llegan a suponer un mayor riesgo. 

 

Las necesidades básicas del perro deben estar cubiertas: antes de tener un perro debemos asegurarnos de tener tiempo para dedicarle y proveer todo el cuidado que necesita, ya que un perro que esta bien cuidado es un perro feliz, y si se le mantiene de esta forma, será más cariñoso y dócil.

 

Debemos estar pendientes a las señales del perro: morder nunca va a ser la primera reacción de un perro, pero si no respondemos a sus señales entonces es cuando usará su último recurso.

 

Comprender los instintos del perro: Fundamentalmente los caninos poseen instintos de presa, territorialidad y dominancia. En su mayoría cuentan con los tres  dependiendo de la raza, y unos más desarrollados que otros. Por ejemplo, los perros de caza, los perros dominantes y los que tienen un fuerte sentido de la territorialidad requieren de gran atención y adiestramiento especial.

La manada del perro es la familia: el concepto de manada del perro es similar a nuestro concepto de familia, por lo que resulta importante no solo que entienda su posición en la manada, sino que nosotros la entendamos.