Educar, enseñar o adiestrar siempre nos va a enfocar en un proceso donde se adquieren nuevos conocimientos o se ajustan los ya existentes. Un caso que puede ser tomado como ejemplo, podría ser el que sucede con las clases de inglés para niños en una scuola materna in inglese, pues emplean conocimientos de su entorno diario o escolar para trasladarlo a este nuevo idioma.  

Lo mismo ocurre si se trata de una mascota como los perros. En el transcurso de su vida, todos esos conocimientos que vaya adquiriendo perdurará como el resultado de un conjunto de experiencias o vivencias. En ello, un adecuado adiestramiento será la fórmula idónea para canalizar todos estos aprendizajes de la mejor manera.

Mascotas y personas, una excelente experiencia

Enseñar a una mascota es el principal método para alcanzar el cambio en el comportamiento del mismo, ya que esto perdurará con el tiempo como el resultado de distintas experiencias del mismo.

Diferentes tipos de adiestramiento

Son diversas las técnicas que se pueden implementar en la educación  de una mascota, las cuales se encuentran sustentadas en varias teorías y técnicas de etología canina. A continuación se muestran algunas de ellas, con las que se puede tener una ideas más precisa de su fundamentación.

Al hacer referencia al aprendizaje de la mascota, nos enfocamos entre el estímulo que proporciona el adiestrador con respecto a la reacción ante él del perro en este caso, de manera que el primero debe ser el adecuado para alcanzar exactamente el segundo.

Al ejecutar un adiestramiento, debemos tener presente que no existe uno en específico, sino que se debe echar mano de varios de ello para obtener un resultado. De manera tradicional, a la mascota se le va conduciendo a dar un determinado tipo de respuesta o acción, con lo que se ha llegado al desarrollo de otras pautas de tipo gratificante que resultan positivas.

Técnicas de refuerzo positivo

Para alcanzar este tipo de adiestramiento es importante adicionar algunos elementos que sean del agrado de la mascota como juguetes, el alimento que más le guste, o bien algún gesto que su dueño emplee para mostrarle afecto, y la razón para ello es sencilla, pues todo lo que es premiado por una conducta, siempre se repetirá.

A este tipo de refuerzo se le debe añadir otros elementos, es decir, si el entrenador o dueño del perro alcanza una respuesta favorable a traves de algun acto, se le debe dar una recompensa.

Cuando se emplea el término refuerzo se hace alusión a la acción de añadir elementos, es decir, si el dueño obtiene la respuesta que quiere del perro le añade una recompensa. Pero no por dar una respuesta acorde y oportuna, el animal podrá hacer lo que literalmente desee, ya que se deben establecer ciertos límites al momento de entrenar en cuanto a lo que se permite y lo que no.

Este tipo de aprendizaje es bastante efectivo y rápido ya que a través de ejercicios repetitivos se alcanzan las respuestas deseadas en la mascota como una manera de fortalecer cada día lo aprendido y que además crezca el vínculo entre ambos.