Desde siempre se ha sabido que tener la compañía de mascotas en casa es de gran beneficio, pero con el tiempo se ha descubierto que tanto los perros, como los gatos pueden resultar bastante eficaces cuando se trata de terapias psicológicas o cuidados paliativos, y ello se encuentra demostrado en numerosos estudios donde se avala su utilización con niños con problemas de autismo.

Funcionamiento de la terapia psicológica con perros y gatos

Desde hace algún tiempo la Fundación de Affinity ha demostrado los importantes beneficios que un animal de compañía puede ofrecer a los niños. Ellos manejan una campaña denominada ‘Creciendo Juntos’, en la misma se logró demostrar que los niños que cuentan con un animal de compañía tienden a crecer con más confianza en sí mismos, pero además, son reconfortados gracias a la compañía de estos.

Antes de esto, en el Hospital San Joan de Déu en Barcelona se hizo un estudio con el que se buscaba determinar los beneficios o contratiempos de la presencia de animales en las terapias psicológicas. De dicho hospital se conoce que fue el primero en donde se iniciaron las TAA (Terapia Asistida con Animales) y tras ello los resultados son asombrosos.

Si bien, los animales que más se usan para ello son los perros, los gatos también se encuentran presentes en determinados lugares y en algunas terapias. Y aunque sabemos que se trata de animales más independientes, también ha sido posible que sean excelentes compañeros para tales tratamientos.

Objetivos de la terapia psicológica con perros y gatos

Ahora bien, es importante reconocer todo lo que se logra al incluir animales en las terapias psicológicas. Sin que tenga importancia si se trata de niños o mayores, el enfoque se encuentra en mejorar la calidad de vida de estas personas, reforzar su confianza y hacer que se sientan realmente útiles.

Por ejemplo, estas son terapias que se llevan a cabo con personas que padecen de Alzheimer, niños con autismo, enfermos de sida, pacientes con depresión o personas ancianas que se encuentran solas. La manera en la que se consigue que estas terapias mejoren la calidad de vida de las personas puede ser de diversas maneras:

Potenciando las habilidades de comunicación y relaciones personales: por ejemplo los niños con autismo cuya tendencia es huir y esconderse, suelen mostrarse abiertos ante la presencia de un perro y además desean estar con él y disfrutar de su compañía, lo que les abre las puertas para querer relacionarse con el mundo.

Mejorando la autoestima: es una actividad que resulta con personas enfermas de sida, personas solas o con depresión, quienes sienten el cariño del animal y perciben que aún tienen la posibilidad de ser amados más allá de sus dificultades. Esta terapia  los hace acrecentar su amor propio y sentirse más seguros.

Mejorando las habilidades sociales: para las personas a las que les cuesta relacionarse, al hacerlo con un perro o un gato les despierta el deseo de hacer lo propio con otros animales y también con otras personas.

Estimulando sus destrezas motrices: Los juegos que se llevan a cabo en una terapia psicológica con perros y gatos brindan la posibilidad de mejorar en gran medida los movimientos de quienes más lo necesitan.

Reducen la ansiedad y la depresión: Está más que comprobado que cuando se tiene un animal de compañía y se acaricia, reduce el estrés y además mejora la autoestima.