Tener una mascota y querer educarla, no tiene que ser sinónimo de maltratos, refuerzos negativos o malos ratos tanto para las personas como para nuestro perro. El adiestramiento canino sólo se trata de canalizar procesos mediante los que se adquieren y ajustan diversos conocimientos o se mejoran los existentes, de tal manera que tu mascota se sienta como si hemos colocado en él un hechizo de amor, por lo cual atenderá a los requerimientos que se le soliciten. 

Las destrezas y conocimientos que un perro adquiera sea bueno o malo, perdurará en él toda su vida, y es que estas suelen resultar de un conjunto de vivencias, razón por la cual este adiestramiento debe ser el mejor y más positivo posible. 

Educar a las mascotas como sinónimo de una experiencia enriquecedora 

La finalidad primordial al momento de decidir educar a una mascota, es la convivencia en sana paz, a través de lo cual se alcanza una modificación en su comportamiento día a día, y lo mejor es que ello perdurará en el tiempo. 

El adiestramiento y sus distintas formas 

Encontramos gran variedad de adiestramientos que suelen ser adaptados a las necesidades de cada mascota y por supuesto, de cada dueño. Dichas técnicas tienen basamentos técnicos y teóricos que provienen de la etología canina. Seguidamente, mencionaremos algunas de estas técnicas con el fin de aportar una idea en cuanto a su fundamentación. 

Cuando se hace referencia a la educación de un perro, ello nos lleva a visualizar la manera en que el adiestrador envía un estímulo, y la reacción de la mascota ante ello. Por lo tanto, lo importante es que este sea el adecuado para que la respuesta sea la que se busca. 

Los adiestramientos no se imparten con un patrón específico, pues se estima que a medida que el adiestramiento se lleva a cabo, las técnicas se van ajustando o cambiando si no surten efectos positivos, o los deseados. Cuando se trata de educar a un perro del modo tradicional, a la mascota se le va orientando a alcanzar la respuesta deseada, y de esta manera se va conduciendo al animal a comportamientos de tipo gratificante y positivos

Refuerzos positivos y su técnica 

Como todo tipo de educación, al momento de emplear alguna técnica se requiere el uso de algún objeto que a la mascota le agrade como algún juguete de constante uso, un alimento que sea su favorito o también podría usarse algún gesto que le agrade de su dueño al momento de mostrarle afecto. La razón por la cual se usa este tipo de artilugio, es porque al premiar su comportamiento o acciones, éste siempre las volverá a realizar. 

Sumado a cada avance, se le debe añadir elementos que propicien respuestas favorables al momento de solicitar alguna acción a la mascota, es decir, refuerzos para que las respuestas positivas se fijen. Tras cada respuesta acertada, se debe dar una recompensa, sin salirse del hecho de que también hay que establecer límites y no permitir que la mascota realice actos deliberados y sin consentimiento durante el entrenamiento.